Cómo ayudarle con la lectoescritura

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¿Qué es lo que más preocupa a padres y maestros durante la educación primaria?
La lectoescritura

Una de las principales preocupaciones de padres y maestros durante la educación primaria, es que su hijos y alumnos sepan leer y escribir, ya que se considera la principal seña de la escolarización, y la base de la misma. Sin la lecto-escritura, se dificulta la adquisición del resto de conocimientos.

Cuando los niños no leen o escriben correctamente, insistimos en entrenarles haciéndoles que repitan una y otra vez esta actividad, bajo la creencia de que cuanto más veces la hagan, mejor resultado obtendrán.

Pero nada más lejos de la realidad. De esta manera, podemos peligrosamente producir el efecto contrario: QUE ODIEN LEER Y ESCRIBIR.
Si les proponemos practicar una y otra vez (por ejemplo, leer todas las noches) una actividad que no se les da bien sin ofrecerles ninguna herramienta de ayuda, y sin contar con su motivación intrínseca, ¿cómo pretendemos que mejoren? ¿por qué deberían de mejorar? Lo que encontramos en la mayoría de los casos, es un claro rechazo a la lectura y escritura.
¿Qué debemos hacer?
La capacidad de leer y escribir es una capacidad muy reciente dentro de la evolución del ser humano, y no existe un área específica en el cerebro de lectura o escritura, tal y como existe un área especializada en la visión, por ejemplo.

Poder leer y escribir se debe a la existencia de un conjunto de capacidades cerebrales que trabajan conjuntamente. Cuando un niño no realiza adecuadamente la acción de leer/escribir, debemos de mirar estas capacidades y ver cuáles de ellas pueden estar repercutiendo en el rendimiento del niño.

La capacidad de leer y escribir conlleva tanto aspectos cognitivos, emocionales como sensorio-motores.
¿Qué áreas cerebrales influyen en la lectura y escritura?
1. Motricidad gruesa: Para todos es evidente la influencia de una buena motricidad fina en la grafomotricidad, pero solemos olvidar la influencia de la motricidad gruesa en la escritura.

Cuando un niño no cuenta con una buena coordinación motora y equilibrio, si no que vemos que es poco hábil en sus movimientos ( por ejemplo, tropieza mucho o parece no poner atención cuando hace las cosas…) no podemos esperar que escriba correctamente, o al menos, sin realizar compensaciones o haciendo grandes esfuerzos.

 
2. Capacidad visual: ver es fundamental para leer y escribir, pero dentro de la capacidad visual hay mucho más. Los niños tienen que tener bien desarrollada su viso-espacialidad, es decir, saber orientar adecuadamente su cuerpo en el espacio, para lo que es fundamental, un buen esquema corporal.

Como decíamos antes, si un niño no es muy hábil en los movimientos grandes, ¿no le estaremos pidiendo demasiado si esperamos que lo sea en la escritura?

3. Nivel atencional: es obvio que si un niño habitualmente no mantiene un buen nivel de atención, esto repercutirá en cualquier aprendizaje.

Sin embargo, cuando intentamos mejorar la lecto-escritura en estos niños, no solemos entrenar su atención antes de exponerlos a la actividad.

4. Autoestima: si el niño no se siente seguro de sí mismo en la realización de la escritura o lectura, va a rechazar esta actividad.

Por ello, debemos de empezar el trabajo en el nivel donde el niño se sienta cómodo, he irle ofreciendo mayor dificultad y que sea él el que vaya asumiendo los retos.

5. Tono muscular: el tono muscular del cuello, tronco y manos, es fundamental para la lectura y la escritura. Además, repercute en el nivel atencional del niño.

Un óptimo tono muscular en la musculatura del cuello, da estabilidad a los ojos para el seguimiento visual que se requiere en la lecto-escritura. El tono muscular del tronco, permite un buena disociación entre el brazo y el resto del cuerpo, lo cual permitirá una buena escritura. El tono muscular de la mano, ayudará en la adquisición de una buena pinza con el lápiz.
¿Qué beneficios aporta la Integración Sensorial para mejorar la lecto-escritura?

 

En las sesiones de Integración Sensorial potenciamos a través de juego sensorio-motor, todos los aspectos antes mencionados, para aumentar así, las capacidades de cada niño y estimular su motivación por la lectura y la escritura.

Acercarles de manera positiva a esta experiencia, partiendo desde donde el niño se siente seguro e ir ofreciéndole retos mayores donde el éxito esté asegurado, porque para ello, la terapeuta ocupacional, debe ir valorando cómo mejoran las diferentes capacidades influyentes y cuando está preparado el niño, para afrontar un nivel superior de dificultad.

 

PRÓXIMAMENTE…
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