¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EDUCAR LAS EMOCIONES EN LOS NIÑOS?

TRABAJO EN FAMILIA
17/05/2015
¿Alguna vez te han explicado por qué es importante jugar con tu bebé?
24/05/2015
Inteligencia emocional

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EDUCAR LAS EMOCIONES EN LOS NIÑOS?

La Inteligencia Emocional es la capacidad para identificar, entender y gestionar las emociones correctamente, de un modo que facilite las relaciones con los demás, la consecución de metas y objetivos, el manejo del estrés o la superación de obstáculos.

Saber conectar emocionalmente de una manera adecuada con uno mismo y con los demás es un indicador de éxito tanto en el ámbito personal como en el social y el académico. El cociente intelectual determina lo que sabe una persona, pero la Inteligencia Emocional determina lo que hará con lo que sabe.

Estamos en una época en la que es imprescindible un buen manejo de las habilidades sociales y emocionales como estrategia para desarrollar una alta tolerancia a la frustración proporcionando una adecuada adaptación y flexibilidad en diversas situaciones personales o sociales.

La Educación Emocional, enfatiza la capacidad de parar y ver antes de actuar con el fin de aprender a responder en vez de reaccionar a los acontecimientos.

¿Por qué es necesario el entrenamiento de las habilidades sociales y emocionales?

Dicho entrenamiento en la edad temprana permite desarrollar unas habilidades sociales y emocionales con el fin de construir los cimientos para un desarrollo óptimo de la personalidad.

¿Cómo repercute en el rendimiento escolar?

Diversos estudios han puesto de manifiesto la conexión entre el rendimiento escolar y Educación Emocional. Una adecuada gestión emocional determina una mayor apertura al aprendizaje (facilita la atención y el mantenimiento de la misma y el uso del pensamiento de modo racional, flexible, lógico y creativo) con la respectiva satisfacción personal, dichos estados emocionales repercuten en la elevación de las expectativas del propio alumno, por lo que todo ello influye decisivamente sobre el rendimiento académico final. Como ya diría Platón, “La disposición emocional del alumno determina su habilidad para aprender”.

¿Por qué es importante que se inicie su entrenamiento en la infancia?

Durante los primeros años de vida, los niños poseen una importante plasticidad cerebral, por lo que esta etapa y las experiencias y aprendizajes que se den en ella, son especialmente importantes para el enriquecimiento y adecuado desarrollo de la cognición y la afectividad.

El entrenamiento de las emociones permite tener el control de las propias acciones. Saber identificar las emociones (sus síntomas físicos y fisiológicos) nos permite poder gestionarlas al inicio de éstas y así poder pensar antes de actuar de manera adecuada. Esa sensación de control, de gestión, repercute exitosamente en cada una de las facetas de nuestra vida.

Dotar a un niño de las herramientas adecuadas para maximizar lo positivo y minimizar lo negativo, es proporcionarle la llave para que tanto la relación consigo mismo y con los demás sean satisfactorias, saludables y fructíferas.

Este tipo de educación es además importante porque puede se conver­tir en una prevención inespecífica: prevención de estrés, adicciones, trastornos depresivos, conflictos intrapersonales e interpersonales, y su vez, potencia el desarrollo como persona.

En definitiva el objetivo de la Educación Emocional es proporcionar desde la infancia una serie de he­rramientas sociales y emocionales con el fin de aprender a reaccionar emocionalmente de una manera adecuada en las situaciones del día a día y desarrollar unas excelentes habilidades sociales, que permitan construir unas relaciones satisfactorias y saludables con los demás.

El entrenamiento en Inteligencia Emocional origina una serie de beneficios en los niños:

  • Aprenden a gestionar sus propias emociones y las de los demás.
  • Aprenden a confiar en ellos mismos a través de la satisfacción personal.
  • No son dependientes del reconocimiento externo
  • Desarrollan la escucha empática
  • Resuelven bien los conflictos, aprenden a ser conciliadores.
  • No son pasivos ni agresivos, aprenden a ser asertivos.
  • Desarrollan una autoestima saludable
  • Su nivel de atención y concentración mejora notablemente.